jueves, 28 de enero de 2021

La vacuna y el dilema de vacunarse

 Publicado en El Espectador 18-01-2021

Actualmente, los estudios de seguridad y efectividad de una vacuna se realizan a través de pruebas preclínicas y clínicas que deben asegurar la inocuidad, seguridad y capacidad de inducir inmunidad.

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Vacunarse contra una enfermedad infecciosa debe ser una opción. Pero algo diferente es ser activamente anti-vacunas; sobre todo sin argumentos sólidos y menos científicos. Dada la forma como se producen algunas vacunas, estas son consideradas medicamentos biológicos, y como medicamentos tienen efectos adversos y efectos secundarios. Los efectos adversos pueden ser producidos o no por la vacuna como, por ejemplo, las reacciones alérgicas; mientras que los efectos secundarios son producidos por la vacuna en sí. Ya que los componentes de las vacunas son derivados de microrganismos o son parte de estos (producidos de forma sintética o recombinante), los efectos secundarios no graves posterior a la vacunación son comunes y usualmente son reacciones locales en el sitio de inyección, presentar fiebre o dolor de cabeza, entre otros. No obstante, la respuesta individual frente a una vacuna podría producir efectos más marcados, pero afortunadamente son muy poco frecuentes, algo demostrado por millones de personas que han sido inmunizados en todo el mundo durante décadas. 

 

En una vacuna, el producto microbiano (antígeno) no es el único incluido, paralelamente se escoge el vehículo de entrega de la vacuna, además de moléculas que la protegen y mejoran su efectividad, conocidos como adyuvantes (del latín “ayudar”). Actualmente los estudios de seguridad y efectividad de una vacuna se realizan a través de pruebas preclínicas y clínicas que deben asegurar la inocuidad, seguridad y capacidad de inducir inmunidad, además de proteger los individuos frente a una infección con al agente microbiano para el cual se produjo. Los estudios preclínicos son hechos in vitro como en cultivos celulares y modelos animales, mientras que en los estudios clínicos se realiza en voluntarios humanos con productos altamente purificados. Aunque en promedio una vacuna puede tardar 10 años en su desarrollo, el avance de la ciencia ha permitido acortar ese tiempo, como en el caso de la vacuna contra el virus influenza que se produce anualmente contra las variantes más comunes que circularon el año previo. Por esa misma razón ya se tienen modelos que han permitido acelerar y tener en menor tiempo la producción de vacunas como ocurre contra el virus del Ebola y el SARS-CoV-2. 

 

Entonces ¿Cómo es posible tener una vacuna para Covid-19 en uno años, mientras que no se tienen vacunas contra el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que lleva más de 40 años descrito, o contra el cáncer? Con respecto a la vacuna contra el VIH, se han hecho múltiples esfuerzos en su estudio y muchos candidatos a vacuna han sido ensayados, pero los resultados han sido poco satisfactorios; sin embargo, se tiene un candidato a vacuna que entra a la fase final o fase 3 durante el 2021.  No existen vacunas para todos los agentes infecciones y no todos inducen protección estable mediante la infección natural, por lo tanto, solo existen vacunas contra infecciones para los cuales se ha demostrado inmunidad sólida y protectora. Actualmente no se puede definir claramente qué es protección inmune en VIH. Para el cáncer si existen dos vacunas aprobadas en el mundo: una vacuna contra tumores sólidos como el cáncer de próstata, pero solo en estados avanzados; y la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) que previene el cáncer de útero. Pero no existe una vacuna genérica para el cáncer; ¿La razón? una célula cancerígena se deriva de un tejido, y existen tantos tipos de cáncer como tejidos en el humano, es más, existen diferentes tipos de cáncer dentro de un mismo tejido.

 

Lo cierto y contundente es que la vacunación ha protegido a la humanidad de enfermedades que producen alta mortalidad como la viruela o afectaciones graves como la parálisis muscular producida por la poliomielitis, inmunizaciones que no solo previenen la enfermedad, sino las complicaciones de estas. Una vacuna no solamente tiene la intención de evitar la infección, también la severidad, las complicaciones de la enfermedad o fallecimiento de los individuos inmunizados. Es por lo tanto un paso muy importante antes del inicio del  proyectado Plan Nacional de Vacunación  para Covid-19 es la información y educación a la comunidad . La mala información y las opiniones no autorizadas ya afectan la que sería el proceso de vacunación en Colombia contra Covid-19. Cifras alarmantes del DANE indican que cerca de un 50% de la población colombiana no tiene interés de vacunarse. La inmunización es un paso importante en disminuir la afectación por la enfermedad y su posible control, pero la no vacunación masiva pone en peligro este objetivo, tal como han sido para otras enfermedades como sarampión, difteria y poliomielitis que ya deberían estar controladas o erradicadas de la faz de la tierra.