Publicado en El Espectador 07-02-2022
Inicialmente mencionemos que los resultados de estudios de vacunación millones de personas, además de prevenir enfermedad grave y mortalidad, establecen datos esperanzadores en aspectos como el acortamiento del tiempo de los síntomas y detección de virus, además de disminución de la transmisión en comunidad de vacunados, comparados con personas o comunidades no vacunadas.
No obstante, la infección y re-infección por virus derivados del original (Wuhan) representan un reto para la inmunidad, la cual esta enseñada a reconocer específicamente los componentes de la estructura (proteínas) del virus por el que fuimos infectados. Los virus, en su proceso de infección, presentan errores en la copia que llevan a la aparición de mutaciones en su secuencia que, a su vez, derivan en variaciones de sus proteínas, como en el caso de SARS-CoV-2.
La variante ómicron descrita a inicios de diciembre del 2021 en Suráfrica se
diseminó rápidamente en el mundo y hoy es la variante dominante en
todas las infecciones alrededor del mundo. Aunque se ha asociado con
enfermedad respiratoria leve o moderada, infortunadamente en personas no
vacunadas o susceptibles, debido a enfermedades crónicas, y a pesar de
estar vacunada, se presenta enfermedad severa, complicaciones y aun
fallecimientos.
No obstante, la letalidad debida a esta variante ha sido menor. Este fenómeno de menor severidad podría estar asociado a dos aspectos fundamentales como lo son la inmunidad natural inducida por infecciones previas con SARS-CoV-2 y la vacunación contra covid-19. Igualmente, se ha demostrado que hay una protección más sólida a la infección con la combinación de estas dos formas de inmunidad.
Otra historia hubiera sido diferente si el inicio de la pandemia se hubiera dado por alguna de estas variantes como delta u ómicron, aunque ahora contamos con medidas como la inmunización. Inicialmente, para la mayoría de las vacunas, se determinó que el esquema completo de vacunación eran dos dosis. Pero, dada la aparición de la variante delta, se llevó a una tercera dosis o dosis de refuerzo, y vacunas unidosis debieron ser complementadas con una segunda dosis. En países donde hay mayor disponibilidad de biológicos, incluso se esta utilizando de una cuarta dosis.
Entonces,
¿cuál sería el esquema completo actual y cómo continuamos el proceso de
vacunación? Dado que la pandemia es algo dinámico, las decisiones
pueden cambiar con el tiempo. No solamente el número de vacunas
recibidas, la edad, la presencia de comorbilidades y las variables
asociadas al virus hacen parte de la ecuación para definir cuándo el
esquema este “completo”, pero fuera de lo anterior lo que sí queda claro
es que cada cierto tiempo (años) debemos vacunarnos de nuevo contra
este agente viral.
Uno de los problemas fundamentales generados por los refuerzos es el tipo de vacunas que se pondrá como dosis adicional. En la actualidad en Colombia se cuenta con cuatro tipos de vacunas: vacuna de virus inactivados, vector atenuado de adenovirus de Chimpancé, vector atenuado de adenovirus humano 5, vacuna de ARNm, y recientemente se aprobó, pero no hace parte del plan de vacunación, la vacuna de tipo recombinante. Esto ha hecho algo complejo la selección de vacuna para cada persona en futuras vacunaciones, porque no se han realizado en su totalidad estudio de combinaciones de estas o, como decimos en términos médicos, la vacunación heteróloga. Sin embargo, se ha demostrado que la vacunación heteróloga mejora y diversifica el tipo de respuesta inmune contra el virus.
Un mercado abierto y la entrada del sector privado en salud son más que fundamentales en este momento, tal como se hace para otras vacunas. Y definitivamente la entrada de las vacunas de proteínas recombinantes en conjunto con las vacunas de virus inactivado son las mejores opciones de refuerzo.
* Profesor titular de Medicina de la Universidad de los Andes, Bogotá.