martes, 31 de julio de 2018

Culinaria médico-anatómica


En clase mis analogías de la vida diaria, como la comida y aspectos médicos, no han sido digamos del todo muy útiles. Debo admitir que los médicos tenemos esa mala costumbre de hablar de cosas poco agradables durante conversaciones coloquiales e inclusive durante comidas, lo cual genera algunas miradas y reclamos entre amigos y comensales. Si, claramente se olvida que no debemos compartir detalles de enfermedades, pruebas de laboratorio o procedimiento médicos por fuera de conversaciones con colegas y espacios laborales.

No obstante,  se usan órganos mamíferos para otras definiciones diferentes a médicas; tal el caso del olvidado bazo, sin lugar a dudas uno de los más románticos. Poetas y escritores ha denominado un estado de tristeza, lo que el político y escritor caldense Gilberto Álzate Avendaño llamo “angustia cósmica”,  usando la traducción  del inglés para bazo,  esto es, “spleen”.  Término usado desde el siglo XIX por el poeta francés Charles Pierre Baudelaire, que la Real Academia de la Lengua española  acepta como la palabra “esplín”, definiéndola como “estado de melancolía y tedio de la vida”1.  Sin embargo,  he intentado en clase de  explicar la fragilidad de éste órgano inmune como una estructura llena de linfocitos, el que se desmorona fácilmente al contacto, por ejemplo, con un golpe cerrado de abdomen. Tratando de ser creativo pregunté si alguien había tomado caldo de pajarilla que, dependiendo de las regiones en Colombia, incluye picado de hígado y bazo bovino. Tengo en la memoria un caldo claro amarillo con un pedazo de “bazo” en la mitad que se deshace rápidamente una vez al contacto con la cuchara. Ejemplo que como es apenas obvio tuvo poca acogida dentro del joven auditorio estudiantil médico.

Sin dejarse impactar por lo descrito con antelación, creo que el menudo o vísceras provenientes de los animales son parte de la cocina mundial, sin dudarlo comidas muy sabrosas. Tengo preferencia por el denominado “buche”, uno de mis sabores salados preferidos. Un delicioso estómago de marrano cocido en caldo de morcilla; algo que parecería terrible para los sentidos de algunos,  pero que  se come en muchas partes del mundo como una exquisitez. Entonces pongámosle acento francés  y llamémoslo “Le buchê” para definirlo como el flanco interno de cerdo en buillon de boudin negro.

Somos mamíferos y compartimos mucho de la anatomía y funcionalidad de los órganos con los animales, lo que ha ayudado  avanzar la medicina mediante estudios de modelos en primates y roedores, pero también somos una población en su mayoría carnívora; así que a los que les guste, a disfrutar mucho el chunchullo o chinchurria, el bofe, la pajarilla, los callos y demás, sin pensar específicamente de donde vienen.

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1. www.rae.es