En clase mis analogías de la vida diaria,
como la comida y aspectos médicos, no han sido digamos del todo muy útiles.
Debo admitir que los médicos tenemos esa mala costumbre de hablar de cosas poco
agradables durante conversaciones coloquiales e inclusive durante comidas, lo
cual genera algunas miradas y reclamos entre amigos y comensales. Si,
claramente se olvida que no debemos compartir detalles de enfermedades, pruebas
de laboratorio o procedimiento médicos por fuera de conversaciones con colegas
y espacios laborales.
No obstante, se usan órganos mamíferos para otras
definiciones diferentes a médicas; tal el caso del olvidado bazo, sin lugar a
dudas uno de los más románticos. Poetas y escritores ha denominado un estado de
tristeza, lo que el político y escritor caldense Gilberto Álzate Avendaño llamo
“angustia cósmica”, usando la traducción
del inglés para bazo, esto es, “spleen”. Término usado desde el siglo XIX por el poeta
francés Charles Pierre Baudelaire, que la Real Academia de la Lengua española acepta como la palabra “esplín”, definiéndola como “estado de melancolía y tedio de la vida”1. Sin embargo, he intentado en clase de explicar la fragilidad de éste órgano inmune
como una estructura llena de linfocitos, el que se desmorona fácilmente al
contacto, por ejemplo, con un golpe cerrado de abdomen. Tratando de ser
creativo pregunté si alguien había tomado caldo de pajarilla que, dependiendo
de las regiones en Colombia, incluye picado de hígado y bazo bovino. Tengo en
la memoria un caldo claro amarillo con un pedazo de “bazo” en la mitad que se
deshace rápidamente una vez al contacto con la cuchara. Ejemplo que como es
apenas obvio tuvo poca acogida dentro del joven auditorio estudiantil médico.
Sin dejarse impactar por lo descrito con
antelación, creo que el menudo o vísceras provenientes de los animales son
parte de la cocina mundial, sin dudarlo comidas muy sabrosas. Tengo preferencia
por el denominado “buche”, uno de mis sabores salados preferidos. Un delicioso
estómago de marrano cocido en caldo de morcilla; algo que parecería terrible
para los sentidos de algunos, pero que se come en muchas partes del mundo como una exquisitez.
Entonces pongámosle acento francés y
llamémoslo “Le buchê” para definirlo como el flanco interno de cerdo en buillon de boudin negro.
Somos mamíferos y compartimos mucho de la
anatomía y funcionalidad de los órganos con los animales, lo que ha ayudado avanzar la medicina mediante estudios de
modelos en primates y roedores, pero también somos una población en su mayoría
carnívora; así que a los que les guste, a disfrutar mucho el chunchullo o
chinchurria, el bofe, la pajarilla, los callos y demás, sin pensar
específicamente de donde vienen.
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1. www.rae.es
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