40 años del VIH: surge una nueva esperanza pero aún hay retos
A
pesar de todos los esfuerzos realizados para el desarrollo de una
vacuna, ninguno de los candidatos a vacuna ensayados ha tenido éxito en
la prevención de la infección o en el control de la enfermedad; sin
embargo, hoy contamos con un tratamiento antirretroviral efectivo.
Publicado 31-07-2023
https://www.elespectador.com/salud/40-anos-del-vih-surge-una-nueva-esperanza-pero-aun-hay-retos/
In 2024 se cumplen 40 años de la
identificación del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en el
Instituto Pasteur de París, y 44 años desde que se describió el síndrome
de inmunodeficiencia humana adquirida (SIDA). Esta pandemia ha sido más
larga y ha causado más muertes que la del covid-19. (Puede Como
conmemoración de esto, en Estados Unidos existe un enorme edredón
tejido con los nombres de las víctimas asociadas a esta enfermedad, que
ahora pesa más de 50 toneladas. A pesar de todos los esfuerzos
realizados para el desarrollo de una vacuna, ninguno de los candidatos a
vacuna ensayados ha tenido éxito en la prevención de la infección o en
el control de la enfermedad; sin embargo, hoy contamos con un
tratamiento antirretroviral efectivo.
Se
ha generado mucha expectativa en torno a la noticia de la curación de
pacientes infectados con VIH, no obstante, hasta ahora solo se ha
reportado este resultado alentador en cinco pacientes en todo el mundo.
Esta terapia es una iniciativa de un consorcio europeo que utiliza la
terapia celular mediante trasplante de células troncales de la médula
ósea.
El trasplante proviene de
individuos sin VIH que son genéticamente compatibles con el paciente y
además presentan una mutación en una molécula receptora celular que
evita la entrada del VIH a las células que infecta, conocidas como
linfocitos T. Esta mutación, descubierta hace décadas en personas que
son “resistentes” a la infección, solo se encuentra en menos del 1% de
la población mundial. Por lo tanto, la probabilidad de que ocurra este
hecho es extremadamente baja en comparación con el número de infectados
viviendo con VIH en el mundo, estimado en cerca de 40 millones.
Es
importante destacar que los pacientes con VIH que reciben este
tratamiento tienen una indicación para el trasplante debido a la
presencia de un tumor sanguíneo, como una leucemia o un linfoma. Años
después del trasplante, las células del sistema inmunitario del donante,
que tienen la mutación que las hace “resistentes”, repueblan el cuerpo
del paciente y el virus ya no encuentra células susceptibles para
infectar. Con el tiempo, la carga viral disminuye hasta llegar a ser
indetectable. En la actualidad, este enfoque no puede considerarse una
medida de salud pública generalizada, pero científicamente representa un
avance significativo, ya que demuestra el papel de dicha mutación en
individuos que son resistentes a la infección por VIH.
En
una reciente reunión mundial de expertos, la Organización Mundial de la
Salud planteó la posibilidad de poner fin a la pandemia por VIH para el
año 2030. Esta perspectiva se basa en el éxito de la terapia con
medicamentos antirretrovirales y en la experiencia positiva de
Australia, donde la transmisión del virus está casi controlada. Este
éxito en aquel país se fundamenta en dos aspectos claves: la ausencia de
estigmatización hacia la enfermedad y la implementación de la regla
“Tres 90s”. Esta última indica que el 90 % de los individuos infectados
deben estar diagnosticados, recibir tratamiento y lograr una carga viral
indetectable. Con esta estrategia, se impacta de manera significativa
el ciclo de transmisión del virus.
En
Colombia, infortunadamente, se presenta un subregistro de la enfermedad
del VIH, además de existir barreras para su diagnóstico, como el temor a
realizarse las pruebas, especialmente en personas jóvenes, y la
necesidad de contar con un consentimiento informado separado para llevar
a cabo dicho examen. Eliminar este obstáculo y llevar a cabo programas
de pruebas de tamizaje, que incluyan el “autoexamen”, ayudaría a lograr
un diagnóstico más temprano, lo cual favorecería el pronóstico al
iniciar un tratamiento de manera más anticipada.
Otro
aspecto es el tratamiento a gran escala. Para esto se necesita una
masiva disponibilidad de medicamentos antirretrovirales, lo que plantea
un alto costo al sistema de salud. En promedio, en un año, los
medicamentos por persona podrían alcanzar un costo hasta de $35 millones
al año, esto multiplicado por los cerca de 150,000 personas que en
Colombia viven actualmente con la enfermedad. Dadas estas cifras, una de
las estrategias actuales del gobierno de Colombia es plantear la
flexibilización de la patente de algunos de estos medicamentos.
El
enfoque en el acceso y adherencia al tratamiento con medicamentos
antirretrovirales ha demostrado ser fundamental para mejorar la calidad
de vida de las personas con VIH y reducir la transmisión del virus.
Además, la eliminación del estigma asociado al VIH permite que más
individuos se sometan a pruebas de detección y reciban el tratamiento
adecuado sin temor a ser marginados o discriminados.
*John M. González MD, PhD; Profesor Titular Facultad de Medicina – Universidad de los Andes.
Como conmemoración de esto, en Estados Unidos existe un enorme edredón tejido con los nombres de las víctimas asociadas a esta enfermedad, que ahora pesa más de 50 toneladas. A pesar de todos los esfuerzos realizados para el desarrollo de una vacuna, ninguno de los candidatos a vacuna ensayados ha tenido éxito en la prevención de la infección o en el control de la enfermedad; sin embargo, hoy contamos con un tratamiento antirretroviral efectivo.
Se ha generado mucha expectativa en torno a la noticia de la curación de pacientes infectados con VIH, no obstante, hasta ahora solo se ha reportado este resultado alentador en cinco pacientes en todo el mundo. Esta terapia es una iniciativa de un consorcio europeo que utiliza la terapia celular mediante trasplante de células troncales de la médula ósea.
El trasplante proviene de individuos sin VIH que son genéticamente compatibles con el paciente y además presentan una mutación en una molécula receptora celular que evita la entrada del VIH a las células que infecta, conocidas como linfocitos T. Esta mutación, descubierta hace décadas en personas que son “resistentes” a la infección, solo se encuentra en menos del 1% de la población mundial. Por lo tanto, la probabilidad de que ocurra este hecho es extremadamente baja en comparación con el número de infectados viviendo con VIH en el mundo, estimado en cerca de 40 millones.
Es importante destacar que los pacientes con VIH que reciben este tratamiento tienen una indicación para el trasplante debido a la presencia de un tumor sanguíneo, como una leucemia o un linfoma. Años después del trasplante, las células del sistema inmunitario del donante, que tienen la mutación que las hace “resistentes”, repueblan el cuerpo del paciente y el virus ya no encuentra células susceptibles para infectar. Con el tiempo, la carga viral disminuye hasta llegar a ser indetectable. En la actualidad, este enfoque no puede considerarse una medida de salud pública generalizada, pero científicamente representa un avance significativo, ya que demuestra el papel de dicha mutación en individuos que son resistentes a la infección por VIH.
En una reciente reunión mundial de expertos, la Organización Mundial de la Salud planteó la posibilidad de poner fin a la pandemia por VIH para el año 2030. Esta perspectiva se basa en el éxito de la terapia con medicamentos antirretrovirales y en la experiencia positiva de Australia, donde la transmisión del virus está casi controlada. Este éxito en aquel país se fundamenta en dos aspectos claves: la ausencia de estigmatización hacia la enfermedad y la implementación de la regla “Tres 90s”. Esta última indica que el 90 % de los individuos infectados deben estar diagnosticados, recibir tratamiento y lograr una carga viral indetectable. Con esta estrategia, se impacta de manera significativa el ciclo de transmisión del virus.
En Colombia, infortunadamente, se presenta un subregistro de la enfermedad del VIH, además de existir barreras para su diagnóstico, como el temor a realizarse las pruebas, especialmente en personas jóvenes, y la necesidad de contar con un consentimiento informado separado para llevar a cabo dicho examen. Eliminar este obstáculo y llevar a cabo programas de pruebas de tamizaje, que incluyan el “autoexamen”, ayudaría a lograr un diagnóstico más temprano, lo cual favorecería el pronóstico al iniciar un tratamiento de manera más anticipada.
Otro
aspecto es el tratamiento a gran escala. Para esto se necesita una
masiva disponibilidad de medicamentos antirretrovirales, lo que plantea
un alto costo al sistema de salud. En promedio, en un año, los
medicamentos por persona podrían alcanzar un costo hasta de $35 millones
al año, esto multiplicado por los cerca de 150,000 personas que en
Colombia viven actualmente con la enfermedad. Dadas estas cifras, una de
las estrategias actuales del gobierno de Colombia es plantear la
flexibilización de la patente de algunos de estos medicamentos.
El enfoque en el acceso y adherencia al tratamiento con medicamentos antirretrovirales ha demostrado ser fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH y reducir la transmisión del virus. Además, la eliminación del estigma asociado al VIH permite que más individuos se sometan a pruebas de detección y reciban el tratamiento adecuado sin temor a ser marginados o discriminados.
*John M. González MD, PhD; Profesor Titular Facultad de Medicina – Universidad de los Andes.
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