miércoles, 10 de diciembre de 2014

Docencia y el sexo de los papayos


En Colombia ser docente universitario podría estar dentro de las profesiones menos apreciadas. Algunos estudiantes de ciertas áreas, ya punto a de graduarse, se refieren a la labor docente como “el escampadero”; mientras consiguen un puesto estable buscan dar clases en algún establecimiento de “enseñanza superior”. Para otros, los docentes son personas que no fueron exitosas en las respectivas carreras y encontraron en ella el único camino laboral. Ambos casos son situaciones reales surgidas de diálogos adentro de la comunidad universitaria. Pero más allá del ser o devenir del docente, uno de las grandes dificultades es la vía y forma de trasmisión del conocimiento, de lo aprendido o adquirido mediante la práctica. Al parecer, y según los expertos en educación,  la enseñanza “no ha cambiado mucho desde hace varios siglos”. La hipótesis entonces es que si se trajeran mágicamente al siglo XXI desde la Época Medieval algunas de las profesiones existentes, probablemente la única que podría ejercer sin mayor tropiezo sería un docente. Obviamente si nos referimos al tradicional método TLT (Tiza-Lengua-Tablero), el trasportado podría ejercer sin mayores tropiezos, no obstante tendría grandes dificultades para adaptarse a los medios tecnológicos actuales. Si bien las formas tradicionales de enseñanza se apoyan en los avances de la educación y de medios electrónicos, es claro que Andreas Vesalius enseñaría anatomía hoy tal como lo hizo en Padua en el siglo XVI; sin embargo, en áreas relacionados con la biología  o la función celular, continuamos con métodos de enseñanza planos, adinámicos y atemporales, en lugar de estructuras tridimensionales y funcionales. Evocó un ejemplo del libro Educación y Democracia de Estanislao Zuleta, donde un profesor de biología pinta un círculo en el tablero con otro círculo más  pequeño adentro y dice que es la célula con su núcleo. El círculo externo  representa la membrana celular, y así sería la forma como un escolar la recordaría. Dice entonces Zuleta que se debería explicar la membrana celular usando como ejemplo la piel, ésta nos separa del medio ambiente, nos protege y nos ayuda al intercambio.

Se me antoja entonces,  ilustrar el triangulo de la docencia (emisor-mensaje-receptor) con el cultivo de la papaya, para lo cual simplemente arrojamos la semilla de la planta en la tierra, posterior al devorar los cuadritos de pulpa durante el desayuno, sin conocer acerca del sexo de los papayos. Tal cual, existen papayos hembras y papayos machos,  obviamente  indagando, aprendí que existen los papayos hermafroditas. La función del papayo macho es polinizar el papayo hembra para que de frutos. El fruto del papayo hembra crece y madura grande, generoso; obviamente, en condiciones ambientales adecuadas, mientras que el fruto del papayo macho es infértil o  produce una fruta pequeña y verde, la cual  sino se desprende de la planta  probablemente se absorba. Al final, sin intervención humana, el destino de ambos frutos sería caer al suelo,  pero con algunas diferencias. El fruto grande generaría un estruendo al caer, se revienta y liberará jugo, pulpa y semillas. Este material orgánico ya en el suelo permite crecer hongos ambientales, bacterias benéficas, nutrirá la tierra con su material, además alimentará múltiples insectos, aves y pequeños mamíferos. De forma opuesta, si el fruto del papayo macho ocasionalmente cae, no causa estruendo, se seca y no repartirá gentilmente su contenido orgánico.

El polen es entonces el mensaje entre estas plantas, se produce un material fecundo de buena calidad para que emprenda la jornada; por lo tanto, haciendo el símil, debe existir una cierta cercanía espacial (una salón real o virtual), tener  ambientes adecuados (bibliotecas, talleres, salas digitales y simuladores), sin  grandes obstáculos materiales o  invisibles (se me antoja ondas electromagnéticas),  y obviamente un receptor preparado con la suficiente madurez. De esta forma el fruto producido podrá ser mucho mejor aprovechado por el ambiente donde se  genere.

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