En Colombia estamos acostumbramos a vivir
con algunas enfermedades tropicales como parte de nuestro paisaje cultural. Por
eso, usualmente, oímos en conversaciones
que “julanito” o “perencejito” ha
sufrido de Dengue o “Fiebre Quiebra-huesos” en una o más
ocasiones. Usualmente sólo saltan las alarmas cuando en un noticiero se menciona
que los casos de Dengue han subido más de lo “normal”. Entonces, por decreto, se
prohíbe perentoriamente llevar flores a los que descansan en paz o bien, si el
gobernante de turno está en campaña, sacan los antiguos carros de fumigación o los
tanques fumigadores que se cargan en la espalda, para demostrar los avances en la
prevención de las enfermedades transmitidas por mosquitos.
El virus del Dengue, que son cuatro tipos,
en América Latina es transmitido por la hembra de Aedes aegypti, mosquitos que lo reconocemos por su aspecto “atigrado”. La hembra deposita sus huevos
en aguas estancadas, éstos huevos pueden
adherirse a las paredes de los recipientes en ausencia de liquido y sobrevivir esperando
pacientemente la próxima lluvia. Pero el virus del Dengue no solo infecta la mosquita
madre, ésta le pasa la infección a su descendencia. De tal forma que después de
la temporada seca, ante un asomo de lluvia, emergen nuevas mosquitas infectadas.
Digamos que es un ciclo normal y que estamos acostumbrados a éste. Sin embargo,
no podemos olvidar que esta mosquita puede transmitir otra enfermedad grave, el
virus de la Fiebre Amarilla.
Pero hoy contamos con otro mosquito en
escena, más agresivo, el denominado “tigre
Asiático” o Aedes albopictus, eficiente
transmisor del Dengue en Asia. Llegó indocumentado en aguas estancadas dentro de
llantas de segunda importadas. Hizo su entrada triunfal a nuestro continente y
rápidamente colonizó desde Argentina hasta Florida, además de otros lugares en el sur de Estados Unidos. Además
del Dengue, este mosquito transmite otros agentes como el virus del Nilo
Occidental, el virus de Encefalitis Equina y el recién estrenado en tierras colombianas, el virus Chikunguña.
Nuestro nuevo agente de Fiebre Quiebra-huesos llegó en 2013 por
las islas francesas del Caribe. Rápidamente se diseminó por todo el continente, donde los Aedes reinan. Nos dijeron que era como
un Dengue, pero que no se complicaba tanto, más bien una enfermedad leve. El número de casos en el país es desconocido
y las cifras oficiales inexactas. La palabra y el virus Chikunguña son
originarios de África, significa hombre doblado o encorvando en un dialecto de
la lengua Bantú hablado en África central; esto debido al dolor articular
y muscular que produce la infección.
Ya como usuario de esta virosis, puedo mencionar
que no me dejó parar de la cama en siete días seguidos. Pero gracias a que pude
pasar algo de bocado, el cuadro clínico y las consecuencias no fueron más catastróficas. Esta infección
viral también llamada “artritis epidémica”, además del cuadro agudo puede
producir incapacidad crónica de meses hasta años. Estudios en pacientes convalecientes
de Chikunguña indican que hay presencia
de dolores musculares y articulares hasta por tres años después de la infección
aguda, y en más del 50% de los individuos. No se conocen predictores de la
cronicidad de la enfermedad, pero lo mismo que la mortalidad del virus, se asocia
con la edad avanzada y eventualmente con tener o haber tenido algún tipo de
enfermedad articular.
El tigre si es como lo pintan y la
enfermedad no es como no la pintaron. Mientras tanto cuidémonos de forma
individual y colectiva, porque este no será el único virus foráneo que llegue.
Tenemos otros en lista de espera como el virus Zika, que igualmente transmite
los Aedes, que
estará por llegar o que tal vez
ya está circulando en el país.
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