viernes, 6 de febrero de 2015

Del tigre, la Fiebre Quiebra-huesos y otros cuentos


En Colombia estamos acostumbramos a vivir con algunas enfermedades tropicales como parte de nuestro paisaje cultural. Por eso, usualmente, oímos  en conversaciones que “julanito” o “perencejito”  ha sufrido de Dengue  o “Fiebre Quiebra-huesos” en una o más ocasiones. Usualmente sólo saltan las alarmas cuando en un noticiero se menciona que los casos de Dengue han subido más de lo “normal”. Entonces, por decreto, se prohíbe perentoriamente llevar flores a los que descansan en paz o bien, si el gobernante de turno está en campaña, sacan los antiguos carros de fumigación o los tanques fumigadores que se cargan en la espalda, para demostrar los avances en la prevención de las enfermedades transmitidas por mosquitos.

El virus del Dengue, que son cuatro tipos, en América Latina es transmitido por la hembra de Aedes aegypti, mosquitos que lo reconocemos por su aspecto “atigrado”. La hembra deposita sus huevos en aguas estancadas, éstos huevos pueden adherirse a las paredes de los recipientes en ausencia de liquido y sobrevivir esperando pacientemente la próxima lluvia. Pero el virus del Dengue no solo infecta la mosquita madre, ésta le pasa la infección a su descendencia. De tal forma que después de la temporada seca, ante un asomo de lluvia, emergen nuevas mosquitas infectadas. Digamos que es un ciclo normal y que estamos acostumbrados a éste. Sin embargo, no podemos olvidar que esta mosquita puede transmitir otra enfermedad grave, el virus de la Fiebre Amarilla.

Pero hoy contamos con otro mosquito en escena, más agresivo, el denominado “tigre Asiático” o Aedes albopictus, eficiente transmisor del Dengue en Asia. Llegó indocumentado en aguas estancadas dentro de llantas de segunda importadas. Hizo su entrada triunfal a nuestro continente y rápidamente colonizó desde Argentina hasta Florida, además  de otros lugares en el sur de Estados Unidos. Además del Dengue, este mosquito transmite otros agentes como el virus del Nilo Occidental, el virus de Encefalitis Equina y el recién estrenado en  tierras colombianas, el virus Chikunguña.

Nuestro nuevo agente de Fiebre Quiebra-huesos llegó en 2013 por las islas francesas del Caribe. Rápidamente se diseminó  por todo el continente, donde los Aedes reinan. Nos dijeron que era como un Dengue, pero que no se complicaba tanto, más bien una enfermedad leve.  El número de casos en el país es desconocido y las cifras oficiales inexactas. La palabra y el virus Chikunguña son originarios de África, significa hombre doblado o encorvando en un dialecto de la lengua Bantú hablado en África central; esto debido al dolor articular y  muscular  que produce la infección.

Ya como usuario de esta virosis, puedo mencionar que no me dejó parar de la cama en siete días seguidos. Pero gracias a que pude pasar algo de bocado, el cuadro clínico y las consecuencias  no fueron más catastróficas. Esta infección viral también llamada “artritis epidémica”, además del cuadro agudo puede producir incapacidad crónica de meses hasta años. Estudios en pacientes convalecientes de Chikunguña  indican que hay presencia de dolores musculares y articulares hasta por tres años después de la infección aguda, y en más del 50% de los individuos. No se conocen predictores de la cronicidad de la enfermedad, pero lo mismo que la mortalidad del virus, se asocia con la edad avanzada y eventualmente con tener o haber tenido algún tipo de enfermedad articular.

El tigre si es como lo pintan y la enfermedad no es como no la pintaron. Mientras tanto cuidémonos de forma individual y colectiva, porque este no será el único virus foráneo que llegue. Tenemos otros en lista de espera como el virus Zika, que igualmente transmite los Aedes, que  estará por llegar  o que tal vez ya está circulando en el país.

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