Para el desarrollo de un ser vivo es
necesario el material genético contenido en el núcleo de una célula. En éste,
el ADN o ácido desoxirribonucleico cuenta con los genes necesarios que van a
dar las características de una célula específica y su función. Las células
entonces formarán parte de un tejido, un órgano, un sistema y finalmente un ser viviente. En el núcleo
celular está todo el material genético de una persona. Si tomamos una muestra
de sangre de la vena del antebrazo, en los glóbulos blancos obtenidos, podemos
hacer pruebas para enfermedades genéticas que se manifiestan en el cerebro o en
el pulmón. Esto sin necesidad de tomar una biopsia de dichos órganos para ver cómo se encuentra material genético allí
mismo. Por lo tanto, una célula a pesar
diferenciarse, conserva todo su material genético original. El potencial genético de una célula fue
parodiado en la película futurística de Woody Allen de 1973, “El Dormilón”. El
protagonista, después de ser congelado en el tiempo, despierta 200 años mas tarde
y haciéndose pasar por un experto genetista
debe clonar él líder. Para esto solo
cuenta con un pedazo de nariz que quedó de dicho líder, luego de un atentando.
Pero la ciencia ficción se convirtió en realidad gracias a la clonación en 1996
de la oveja Dolly en Escocia. Los investigadores tomaron el ADN de una célula
mamaria, que no se reproduce, y este núcleo lo metieron en el cascarón de una célula embrionaria (oocito), que si se
reproduce. Bajo las señales celulares adecuadas, se generó un embrión que luego
se convirtió en el primer animal clonado en el mundo.
En Colombia, por algunas razones poco
comprensibles, las células no se diferencian o no dejan que se diferencien. Reflejo
de esto son los términos y dichos de la cotidianidad como: “colombiano no se
vara”, “se realiza todo tipo de arreglo” o “el todero”. La diferenciación en
Colombia no existe o, simplemente, no se le da importancia, sobre todo hablando
del nivel más fundamental e importante, esto es, el “tecnológico”. Es tan poco
el respeto que se tiene el país por el trabajo realizado al nivel técnico, el
cual ha sido relevado en el sistema educativo y laboral.
En el caso de la medicina, por muchos años
se consideró que el profesional que se
necesitaba en nuestro medio era aquel que supiera hacer de todo un poquito. Hoy en día, en la nueva forma de educación médica,
se tiene claro que no se necesita un pequeño urólogo o un pequeño ginecólogo,
se requiere un médico general con un conocimiento fundamental que le permita la
atención y la resolución en el nivel básico. Obviamente este cambio en el
“paradigma” en la formación, medica ha
generado discusión entre diferentes escuelas, pero la tendencia se mantiene y continúa.
En muchas áreas tecnológicas y
profesionales vemos células que no se diferencian, desempeñando cargos no aptos
o funciones más allá de sus potenciales reales. Si todas las células que componen
el ser humano no se diferencian, solo seríamos una masa amorfa y disfuncional;
por eso cada una debe cumplir su papel, así como lo debemos hacer nosotros en
la sociedad para mantener la cohesión y la armonía del tejido social. Y si
tomamos una muestra al azar de dicha la sociedad, como en un análisis de sangre,
los resultados obtenidos de estas
pruebas realizadas son simplemente el reflejo de ésta.
Piensa como una célula pluri-potencial,
escanea todo el material que tienes y escoge el mejor que puedas expresar,
busca el medio ambiente que favorezca esa diferenciación. De esa forma la función que desempeñarás será más fructífera y gratificante.
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