sábado, 27 de febrero de 2021

No hay ningún dilema: hay que seguir usando tapaboca

 Publicado en El Espectador 21 de febrero

En 2020 se exportaron más de US$43 millones en tapabocas. / Cortesía Lafayette

https://www.elespectador.com/noticias/salud/no-hay-ningun-dilema-hay-que-seguir-usando-tapabocas/

El uso de la mascarilla o tapabocas para procedimientos médicos se atribuyó al cirujano rumano Johann Von Mikulicz a finales del siglo XIX y hoy es una de las medidas más importantes para el control de la transmisión del virus SARS-CoV-2 y la enfermedad COVID-19. ¿Por qué?

Para sobrevivir un virus necesita una célula. En el caso del coronavirus estos se unen, invaden a las células de la vía respiratoria (nasofaringe). Allí se replica para producir más partículas virales, lo que permitirá continuar con su ciclo vital. La invasión del tejido respiratorio induce que haya una mayor secreción de moco, presencia de estornudo y tos, y, de esta manera, el microorganismo asegura su propagación pasando de persona a persona. Los coronavirus son de un tamaño microscópico, en promedio de 100 nanómetros, es decir, 10,000 veces más pequeño que la punta de alfiler. Al estornudar o toser las partículas virales salen en gotas de diferentes tamaños, unas 1.000 veces más grandes que el virus. Las secreciones que contienen el virus pueden entrar entonces en contacto de forma directa con la vía aérea de otras personas o contaminan objetos, los cuales podríamos tocar con las manos. La contaminación entonces se evita con el uso adecuado de la mascarilla facial, acompañado del distanciamiento y el lavado de manos.

El virus, al replicarse en las células, despierta los mecanismos de defensa o inmunidad. El primero es la inmunidad natural, la cual no necesita conocimiento previo del microorganismo para atacarlo. Esta inmunidad natural se “despierta” rápido, tanto como que son pocas horas posteriores a la infección y se compone principalmente de procesos inflamatorios y células que tienen la capacidad de ingerir microorganismos o partículas. Este evento inicial alerta que un agente invasor ha entrado al cuerpo. Como resultado se producen mediadores solubles que disparan la actividad de la inmunidad específica, la cual posteriormente reconocerá de forma directa el agente infeccioso e intentará eliminarlo.

En la inmunidad específica participan los anticuerpos y los linfocitos y se necesita al menos dos o tres días posteriores a la infección para empezar a ejercer su función. Si estamos en contacto con SARS-CoV-2 se generarán entonces anticuerpos y linfocitos que reconocerán de forma específica componentes del virus, generando así la denominada memoria inmune: se recordarán cada encuentro con este mismo virus. Sí, varios encuentros porque no será solamente una vez que lo veamos. Esta inmunidad de memoria no solo puede adquirirse con una infección natural, también a través de la vacunación. Si usted es vacunado contra SARS-CoV-2 y nunca ha sido infectado por el virus, entonces se inducirá esta respuesta específica; y si ha tenido previa exposición al virus se despertará esta memoria que actuará de forma más rápida y certera.

No importa si ha tenido infección previa o ha sido vacunado contra SARS-CoV-2; para despertar e inducir esta defensa de memoria es necesario que el virus entre al cuerpo y se replique nuevamente aunque por un tiempo más reducido. Y es probable que durante este periodo de incubación usted pueda transmitir el virus a otras personas o diseminarlo en una comunidad. Esta es la razón por la cual se debe seguir usando la mascarilla facial como medida de protección, lo cual ayudará a frenar la transmisión del virus hasta tanto tengamos un alto porcentaje de la población vacunada. Si se ha demostrado por siglos su utilidad en los procedimientos médicos no se debe cuestionar el uso de la mascarilla durante este periodo de pandemia. No hay dilema: mascarilla o mascarilla.

*Profesor Titular Facultad de Medicina – Universidad de los Andes


domingo, 14 de febrero de 2021

Razones para no confiar en anuncios sobre medicamentos “exitosos”

Publicado en el Espectador febrero 3 del 2021

Muchos de los anuncios están basado solo en ensayos iniciales "in vitro".

https://www.elespectador.com/noticias/salud/razones-para-no-confiar-en-anuncios-sobre-medicamentos-exitosos/

 Mucho se ha especulado sobre los medicamentos para combatir el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad Covid-19; cada nuevo hallazgo es interpretado como algo de potencial uso inmediato para el tratamiento de la infección. Muchos de estos resultados que se promociona en las redes y los medios de comunicación son originados en ensayo iniciales in vitro, del latín “dentro del vidrio”, para referirse a ensayos experimentales de laboratorio. Estos son experimentos básicos, muy importantes y necesarios se realizan principalmente en cultivos celulares, los cuales tienen condiciones controladas como las ambientales, los reactivos del cultivo y las concentraciones de medicamentos, entre otros.

En el cultivo celular se adaptan los agentes infecciosos para que estos se multipliquen y pueda ser estudiar como por ejemplo los coronavirus. Se determina la cantidad de virus que cause una infección que pueda ser detectable, pero sin daña del todo los cultivos celulares.  Una vez establecido el ciclo de crecimiento virus, se puede evaluar moléculas con potencial de alterar o inhibir el proceso infección. 

Muchas moléculas candidatas han sido previamente estudiadas con otros agentes infecciosos o obtenidas de bases de datos de posibles inhibidores, cuya actividad ha sido determinada por bioinformática. Las moléculas son estudiadas a diferentes concentraciones sobre el cultivo células infectadas, esto con el fin de determinar la de mejor capacidad inhibitoria y sin afectar la vitalidad de las células. No obstante, La situación es más compleja cuando se aplica en animales o humanos, ya que en este operan mucha más variables que las de un cultivo in vitro.

Es así que hemos visto desfilar moléculas candidatas para el tratamiento SARS-CoV-2 como la hidroxicloroquina o la ivermectina, los cuales fueron inicialmente publicitados ya que demostraron tener una actividad anti-viral in vitro ¿Qué pasa después de los estudios in vitro? Parte de los ensayos pre-clínicos se realizan en modelos animales, los cuales son un puente hacia el probable uso en humanos. En los animales se pueden estudiar variables como la disponibilidad de la molécula y su distribución en tejidos; además en algunos donde hay posibilidad usar el microrganismo, se evalúa el efecto directo sobre la infección. Dada la premura de la pandemia, muchos de estos compuestos pasaron rápidamente de los estudios in vitro a pruebas clínicas de humanos, especialmente medicamentos que ya eran usados para tratar otras enfermedades. En la actualidad, hay más de 4,500 estudios clínicos sobre tratamientos para Covid-19  registrados en la base de datos del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, incluidos 42 que se realizan en Colombia. 

Mucho de la información inicial se da por despachos de prensa de las instituciones de investigación o empresas farmacológicas. Pero los hallazgos científicos deber ser validados por pares expertos, cuyos resultados son evaluados en publicaciones científicas que son categorizadas de acuerdo al prestigio de cada revista. No obstante, en los últimos años ha aumentado el número de revistas de publicación rápida sin pares, pero si bajo ciertos estándares, denominadas pre-publicaciones o pre-prints. La idea detrás de estos pre-prints es diseminar rápidamente los hallazgos que pueden ser importantes o útiles, mucho antes de pasar por largo y dispendioso proceso de evaluación en revistas científicas.

No obstante, dada la velocidad con que se mueve la comunicación y el acceso libre a éstas, crea un frenesí dentro de la población que busca ansiosamente un tratamiento efectivo. Durante la difusión de esta información, en muchas ocasiones se cambia completamente sentido, dando originen a algo parecido como el “chat roto” en redes sociales. El problema radica en que la información es tomada como un hecho definido, a veces solamente basados en el títulos o resúmenes de la información. 

Es por lo tanto menester de docentes e investigadores de llevar a cabo dos acciones educativas: la enseñanza de la lectura crítica de artículos científicos en las universidades y diseminar este conocimiento en un lenguaje sencillo y amable para la comunidad general.  La recomendación entones es leer informaciones provenientes de fuentes creíbles y fidedignas.


 

lunes, 1 de febrero de 2021

¿Qué significan las variantes del coronavirus?

Publicado en El Tiempo

 Una enfermera administra a un paciente la vacuna de Pfizer-BioNTech contra el coronavirus, este sábado en Cannes (Francia).

https://www.eltiempo.com/vida/ciencia/que-significan-las-variantes-del-coronavirus-562964

En estos días estamos siendo bombardeados por información acerca de las variantes del virus Sars-CoV-2 reportadas alrededor del mundo, principalmente las provenientes de Reino Unido, Suráfrica y Brasil. Oficialmente los biólogos moleculares las denominan “linajes” y esto implica que hay cambios en las secuencias del genoma del virus, los cuales circulan predominantemente en ciertos países y, en un momento dado, podrían ayudar a entender características de la epidemiologia de la infección y la enfermedad. Los agentes infecciosos pueden a clasificarse de varias formas; por ejemplo, los serotipos, que implican el uso de sueros específicos para identificarlos. Algunos microrganismos como el virus del sarampión tienen un solo serotipo. Esta condición, en parte, explica la eficiencia de la vacuna contra esta enfermedad, la cual se aplica solo una vez durante la infancia.

Por otro lado, tenemos virus o bacterias con múltiples serotipos, como el virus de la influenza. Es por esta razón que nos tenemos que vacunar con cierta frecuencia contra las variantes que existen de este virus, a la vez que estas se van generando.  Otra forma de clasificar los microorganismos es a través de la secuencia de ácidos nucleicos, o su genoma. En el caso del virus productor de covid-19, el cual es un virus de ácidos ribonucleico o ARN, se han reportado en tiempo récord más de 400,000 secuencias. Este número de secuencias permite la comparación de los virus obtenidos en distantes partes del mundo para conocer sus diferencias no solo en su secuencia, dada por mutaciones, sino que permitiría entender su transmisión y también la respuesta inmune inducida en los individuos infectados.

Pero, ¿por qué son importantes estas diferencias en los virus?  Las variaciones en los virus se presentan normalmente dada su rápida reproducción, pero se comenten errores en su replicación, y esto permite el cambio los nucleótidos que componen el material genético.  Las variaciones en el genoma pueden repercutir en cambios en la secuencia de una proteína, siendo estos cambios tan mínimos como la variación de un aminoácido dentro de una proteína completa. Estas modificaciones pueden variar la estructura y, por ende, alterar la función de una proteína del virus.

La proteína S del virus Sars-CoV-2 (del inglés Spike) es la que le permite unirse al receptor en las células humanas y, por lo mismo, es el principal blanco de vacunas que se aplican actualmente. Contra esta proteína se producen los anticuerpos que bloquean la unión del virus al receptor celular y su posterior entrada, conocidos como anticuerpos neutralizantes.  Si estas variaciones afectan partes de la proteína S, se puede alterar su funcionamiento, por ejemplo, al mejorar la unión al receptor o no ser reconocida por los anticuerpos producidos, sea de forma natural por la infección o por medio de la vacunación.

No todas las mutaciones favorecen al virus, algunas pueden ser perjudiciales para este y reducir algunas de sus características, como el contagio y agresividad. En tal caso, si las variaciones dentro de un virus se acumulan, cambiando partes de una proteína, ni los anticuerpos inducidos por la infección natural, ni los anticuerpos generados después de vacunación podrían proteger contra una infección y la subsecuente enfermedad al ser infectados con nuevos linajes de virus Sars-CoV-2. Esperemos que no sea así. Mientras tanto, la vigilancia genómica e inmunológica nos darán algunas respuestas a estas inquietudes. Por ahora, algunos estudios recientes indican que individuos vacunados producen anticuerpos que pueden neutralizar algunas de las variantes del virus in vitro, es decir bajo condiciones controladas de laboratorio.