Para muchos las viejas enfermedades no
existen; sin embargo, simplemente no se han extinguido sino que las estamos
ignorando. La razones quizás son variables: unas porque su presencia nacional
es poca, porque la población que afecta no es muy marcada, porque están
restringidas a ciertos nichos o bien porque no se cree que sean graves.
Durante mi formación académica, termine haciendo
una rotación en Filadelfia, pero en el departamento de Caldas. En el servicio
de urgencias me llamó la atención que llegaba gente con una fiebre altísima de
41ºC y un dolor de cabeza terrible que les hacia gritar. La enfermera del
hospital, con mucha mayor experiencia, me dijo: “formúleles tetraciclina, es un
tifo”. Obviamente este comentario me generó un par de sacudidas de cabeza y una
reversa mental en mi aprendizaje ¿Tifo? El tifo es una enfermedad infecciosa
producida por una bacteria perteneciente a la familia de las Rickettsias y transmitida por la pulgas. Estas bacterias
han estado durante toda la historia de la humanidad y han jugando un papel muy importante en
conflictos armados desde la Guerra del Peloponeso (400 a.c.), el sitio de
Granada en España (siglo XV), hasta
caída de las tropas de Napoleón en Lituania durante la retirada de Rusia
y la Primera Guerra Mundial. En 1937, el médico e investigador colombiano Luis
Patiño Camargo publicó en una revista norteamericana de medicina tropical - American Journal of Tropical Medicine and
Hygiene- su maravilloso artículo sobre la “Fiebre
Mancha de Tobia”. En este documento hace una detallada descripción de la
enfermedad que se caracterizaba por fiebre y brote en la piel, y la cual era
trasmitida por una garrapata. Todo esto en el corregimiento de Tobia, municipio
de Villeta, departamento de Cundinamarca. Esta descripción correspondió ser la
misma enfermedad conocida como Fiebre de
las Montañas Roca, producida por una Rickettsia. Recuerdo que durante mi entrenamiento la única
forma de diagnostico por laboratorio era la prueba denominada “antígenos febriles”.
En este examen de laboratorio, a través de reacción de anticuerpos cruzados
contra la bacteria Proteus, se detectaban los supuestos anticuerpos
contra las Rickettsia, prueba indirecta de la presencia de la enfermedad o de
la bacteria.
Durante una clase que dicto en el tercer
año de medicina, usualmente con estudiantes entre 19 y 21 años, pregunto que si
alguna vez los abuelos comentaron o se quejaron de candelillas o sabañones. Obviamente el silencio es largo,
especialmente al oír estos nuevos vocablos criollos y pocos útiles para ser
“texteados” en internet. Paso a la siguiente
y pregunto por las nigüas o porque a
los payaneses les dicen patojos, con el consecuente silencio. Bien, las lesiones interdigitales en los dedos de
los pies que son inflamados, que arden o pican, se les conocen como candelillas
o sabañones. Lo que más provoca estas lesiones es el deseo de rascarse
constantemente y como tratamiento contamos con un arsenal que va desde la
veterina, la violeta de genciana, hasta sumergir los pies en una infusión de
agua con plantas de cadillo. Estas lesiones
pueden ser causadas principalmente por tres cosas: un hongo de la piel (micosis
superficial), la presencia de las niguas (Tunga
penetrans) o el sitio de entrada de parásitos intestinales (Uncinarias).
Ninguna de estas han desaparecido como agentes causales de enfermedades, solo
que no las conocemos. No son nuevas enfermedades para las recientes generaciones,
son viejas enfermedades. Desde hace algunos años, investigadores nacionales se
han encargado de revivir estas enfermedades que fueron olvidadas en los
anaqueles del diagnóstico de las enfermedades tropicales.
Enlaces interesantes, dar click en cada uno:
La Nigua, Bambuco y un poco de historia de Salamina, pero Caldas.
Derechos reservados®. Este documento puede ser usado con fines académicos usando la citación adecuada. Para la difusión en medios de comunicación se deberá solicitar autorización del autor.
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