Una de las funciones de las personas
que hacemos investigación es publicar
los resultados para que estos sean validados por la comunidad científica
internacional, además de difundir en el
mundo el conocimiento generado para que alguien, otro investigador,
probablemente le encuentre un valor o aplicación al trabajo básico realizado.
Producir algo en el área de ciencias básicas biomédicas requiere entre cuatro y
cinco años, desde su concepción hasta la obtención de los resultados. Una
vez terminado el escrito, éste debe ser
enviado una revista científica para evaluación por pares (peer review en inglés), es decir, personas expertas en el tema, que
trabajan en el campo temático del trabajo presentado. Después de una tormentosa espera de meses se reciben
los comentarios de los evaluadores, y la decisión tomada por el editor de la
revistas, que puede ser desde aceptado, aceptado con cambios mínimos, cambios
mayores hasta rechazado de plano. Los evaluadores, usualmente de países
desarrollados, pueden pedir que se realicen experimentos confirmatorios o
complementarios, y se da un plazo de dos o tres meses para responderles. He ahí
el meollo del asunto para los investigadores colombianos. Cuando comento en
congresos mundiales que mínimo necesitamos un año para hacer los nuevos
experimentos y responder las inquietudes de los evaluadores, la gente se sonríe
y me miran de forma incrédula. Para conseguir nuevos materiales y reactivos hay
tantas trabas que la demora puede ser de años entre la solicitud del producto y
la llegada a Colombia. En grandes centros de investigación hay maquinas que
venden reactivos en los pasillos, existen almacenes propios que le compran a
las compañías para así mantener reservas, o, simplemente, hay compañías
productoras de reactivos y un eficiente servicio postal, tan rápido que llegan
al otro día. En Colombia no tenemos nada de eso, hay muy pocas casas
comerciales que vendan directamente los reactivos, los materiales y los
equipos; además las existentes están
siendo melladas con las regulaciones de importación, aduaneras, salud y
ambientales para reactivos, o, también, por la mala aplicación e interpretación
por la falta de reglamentación. Existen empresas distribuidoras locales que importan,
desde la casas productoras pasando por un calvario “tramitológico”, a un costo
tal que el valor final de los productos al comprador sube más de un 200%. Y la
plata no se queda en las empresas intermediarias.
En cuanto a las instituciones
gubernamentales pertinentes no solo cuenta su alta carga de trámites, sino
también la falta de personal especializado; además del deseo de participación
activa en algunos de ellos, pues quieren intervenir en la investigación,
torpedeando aún más los difíciles procesos del desarrollo de un proyecto. ¿Por qué
preguntan de la metodología del proyecto
en sí?, o ¿por qué quieren saber quién va a validar los procesos y los resultados?.
Señoras y señores, se llama investigación y su fin es explorar las fronteras
del conocimiento y no reproducir lo que otros han hecho. Igual los proyectos
para los cuales se solicitan los materiales, han sido validados por las
instituciones académicas y de investigación que las han sometido a comités científicos
y éticos. De esta forma nunca vamos a avanzar y no vamos a aportar nada.
Súmele la alta taza de cambio del dólar que nos lleva a comprar menos reactivos,
a viajar menos a eventos internacionales para foguearnos y no permite la
actualización de equipos por sus altos costos. También es la falta de incentivos,
porque ya somos parte del club países desarrollados o cuasi miembros de la OECD,
que implicó paradójicamente la disminución del ya famélico aporte del producto interno bruto (PIB) a ciencia y
tecnología, pues mientras otros países con desarrollo en ciencia y tecnología invierten
entre el 2 al 3% del PIB, en Colombia tenemos uno de los valores más bajos del
mundo, que no alcanza al 0.2%, con los últimos recortes presupuestales.
Pero como no todo es quejarse, he
aquí una lista de propuestas para que nos tengan en cuenta en el post-conflicto:
- Incentivos tributarios para los
investigadores con producción científica.
- Áreas francas especiales en universidades y
centros de investigación para importación de equipo y reactivos.
- Una urgente regulación para la importación de
reactivos para estudios in vitro
y de uso para investigación.
Y por favor, déjenos trabajar que para eso nos
formamos.
Derechos reservados®. Este
documento puede ser usado con fines académicos usando la citación adecuada.
Para la difusión en medios de comunicación se deberá solicitar autorización del
autor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario