viernes, 16 de octubre de 2015

Investigación en los tiempo del conflicto

Una de las funciones de las personas que hacemos investigación  es publicar los resultados para que estos sean validados por la comunidad científica internacional, además de  difundir en el mundo el conocimiento generado para que alguien, otro investigador, probablemente le encuentre un valor o aplicación al trabajo básico realizado. Producir algo en el área de ciencias básicas biomédicas requiere entre cuatro y cinco años, desde su concepción hasta la obtención de los resultados. Una vez  terminado el escrito, éste debe ser enviado una revista científica para evaluación por pares (peer review en inglés), es decir, personas expertas en el tema, que trabajan en el campo temático del trabajo presentado.  Después de una tormentosa espera de meses se reciben los comentarios de los evaluadores, y la decisión tomada por el editor de la revistas, que puede ser desde aceptado, aceptado con cambios mínimos, cambios mayores hasta rechazado de plano. Los evaluadores, usualmente de países desarrollados, pueden pedir que se realicen experimentos confirmatorios o complementarios, y se da un plazo de dos o tres meses para responderles. He ahí el meollo del asunto para los investigadores colombianos. Cuando comento en congresos mundiales que mínimo necesitamos un año para hacer los nuevos experimentos y responder las inquietudes de los evaluadores, la gente se sonríe y me miran de forma incrédula. Para conseguir nuevos materiales y reactivos hay tantas trabas que la demora puede ser de años entre la solicitud del producto y la llegada a Colombia. En grandes centros de investigación hay maquinas que venden reactivos en los pasillos, existen almacenes propios que le compran a las compañías para así mantener reservas, o, simplemente, hay compañías productoras de reactivos y un eficiente servicio postal, tan rápido que llegan al otro día. En Colombia no tenemos nada de eso, hay muy pocas casas comerciales que vendan directamente los reactivos, los materiales  y los  equipos;  además las existentes están siendo melladas con las regulaciones de importación, aduaneras, salud y ambientales para reactivos, o, también, por la mala aplicación e interpretación por la falta de reglamentación. Existen empresas distribuidoras locales que importan, desde la casas productoras pasando por un calvario “tramitológico”, a un costo tal que el valor final de los productos al comprador sube más de un 200%. Y la plata no se queda en las empresas intermediarias.

En cuanto a las instituciones gubernamentales pertinentes no solo cuenta su alta carga de trámites, sino también la falta de personal especializado; además del deseo de participación activa en algunos de ellos, pues quieren intervenir en la investigación, torpedeando aún más los difíciles procesos del desarrollo de un proyecto. ¿Por qué preguntan  de la metodología del proyecto en sí?, o ¿por qué quieren saber quién va a validar los procesos y los resultados?. Señoras y señores, se llama investigación y su fin es explorar las fronteras del conocimiento y no reproducir lo que otros han hecho. Igual los proyectos para los cuales se solicitan los materiales, han sido validados por las instituciones académicas y de investigación que las han sometido a comités científicos y éticos. De esta forma nunca vamos a avanzar y no vamos a aportar nada.

Súmele  la alta taza de cambio del  dólar que nos lleva a comprar menos reactivos, a viajar menos a eventos internacionales para foguearnos y no permite la actualización de equipos por sus altos costos. También es la falta de incentivos, porque ya somos parte del club países desarrollados o cuasi miembros de la OECD, que implicó paradójicamente la disminución del ya famélico aporte del  producto interno bruto (PIB) a ciencia y tecnología, pues mientras otros países con desarrollo en ciencia y tecnología invierten entre el 2 al 3% del PIB, en Colombia tenemos uno de los valores más bajos del mundo, que no alcanza al 0.2%, con los últimos recortes presupuestales.

Pero como no todo es quejarse, he aquí una lista de propuestas para que nos tengan en cuenta en el post-conflicto:
- Incentivos tributarios para los investigadores con producción científica.
- Áreas francas especiales en universidades y centros de investigación para importación de equipo y reactivos.
- Una urgente regulación para la importación de reactivos para estudios in vitro y  de uso para investigación.

Y por  favor, déjenos trabajar que para eso nos formamos.

Derechos reservados®. Este documento puede ser usado con fines académicos usando la citación adecuada. Para la difusión en medios de comunicación se deberá solicitar autorización del autor.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario