Medicina
es la carrera de pregrado más larga que existe en el país, dura 6 años (12
semestres), siendo el último año el denominado “internado”. Posterior al grado,
se realiza el año social obligatorio -coloquialmente llamado “rural”-, ya que
se ocupaban plazas médicas en regiones (pueblos
y veredas) donde se necesitaban médicos para atender las necesidades básicas de
salud de sus habitantes. En la actualidad, las plazas de ese servicio social
obligatorio están localizadas en muchas partes del país, incluso, dedicadas a
labores diferentes a la hospitalaria como la administración en salud, industria
farmacéutica, investigación básica, investigación clínica o salud
pública; todas ellas muy necesarias para el desarrollo de la medicina colombiana.
El número de cupos para el año social
obligatorio es muy inferior al número de médicos graduados, por lo que se
realiza un sorteo entre los graduados. Si no se les asigna plaza, se exoneran,
con cifras tan alta como el 50%.
Posterior al rural o la exoneración de éste, se puede ejercer como médico
general o hacer un posgrado médico, una vez obtenido el registro médico. Sin
embargo, en Colombia un porcentaje muy bajo de los graduados en medicina tienen
acceso a especializaciones médicas.
¿Y
quién controla y verifica la
actualización médica posterior a la formación universitaria en pre y posgrado?
Nuestra famosa Ley de Talento Humano en Salud (Ley 1164 de 2007) nunca
funcionó y los Créditos de Educación Médica (CEM) no son obligatorios como en
otros países. Estos CEM son una herramienta para asegurar la actualización de
los profesionales de la salud; por ejemplo, durante la asistencia a un congreso
internacional, si desea obtener los créditos se debe llenar un formato y se
presenta una prueba en línea. Inclusive
en algunas revistas médicas se pueden estudiar casos clínicos y responder en la
red para así obtener créditos por entrenamiento virtual.
En
Colombia, donde se realizan múltiples eventos académicos y científicos, la
asistencia en ocasiones es literalmente
un saludo a la bandera. Al final del evento se acercan a solicitar un
certificado de asistencia. Es algo común ver hojas de vida profesionales con
largas listas de “asistencia a congresos”,
certificaciones que indican horas, pero no cuántas de esas fueron productivas, de
aprendizaje real o con su respectiva auto-evaluación. Otra cosa muy diferente es
un certificado de participación, el cual implica una labor activa durante los
eventos como organizar, coordinar, participar en ponencia o carteles.
La
actualización en todas las áreas son primordiales y más aun en medicina, así que la próxima vez
que visite su médico no solamente vea los pergaminos del grado(s) y la fecha,
también asegúrese que esté en un proceso formación y aprendizaje médico continuo.
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